La Chamusca

By wotz

Todas las tardes, al salir de la escuela, se juntaban un grupo de patojos (chavales) para jugar fútbol. Era un barrio pobre como casi todos en la ciudad de Guatemala a finales de la primera mitad del siglo pasado. En las calles del barrio no había alumbrado eléctrico por lo que los juegos se limitaban a la tarde con excepción de los días de luna llena. La pelota, si es que se le puede llamar así, consistía en una media vieja de mujer o una media de mujer vieja, da lo mismo, rellena de trapos, y se redondeaba a somatones (golpes). El ingenio y la imaginación era la única riqueza que poseían.

Una tarde, que parecía como cualquier otra, salieron a jugar, pero al entrar la noche, en lugar de suspender el partido como se hacía en las noches sin luna, uno de ellos tuvo una de esa ideas que cambian el mundo –muchá, prendámosle fuego a la pelota- les dijo. No les importó que quedaran todos chamuscados (quemados), porque ese no solo fue el mejor partido de sus vidas, ese día inventaron La Chamusca.

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