
Foto: celesteyrojo.com.ar
El Azteca era un monstruo amarillo que rugía a una voz con cien mil gargantas. El América, gigante como su estadio, quería aplastar a su rival, que es pequeño si los comparamos en su historia y un enano si los comparamos económicamente. Hay que apelar a las glorias del América, dijo el ruso. Pero se le olvidaba que en el fútbol la historia no juega. Qué la historia se escribe en cada partido, en cada torneo. Y en este torneo y en este partido el gigante se llama Arsenal.
Pero lo mismo se aplica para el siguiente partido. No importa lo que el Arsenal haya hecho hasta ahora. Solo basta un mal juego y adiós. Si no, pregúntenle al Santos.
El juego fue un partidazo. El América salió con todo y a los cinco minuto ya estaba adelante en el marcador. Un inicio ilusionante para las Águilas que se había parado con un rombo en el medio campo, con el Pocho Insúa de orquestador, tocaban una caballería ligera. El Arsenal no despertó con el gol del América, lo hizo con el suyo. Un error de Ochoa, que no salió en un centro lejano al área chica. Después de eso fue otro partido. El América siguió teniendo la pelota, pero nunca más el dominio. Dos horrores más e igual cantidad de goles. Pero reducir el resultado a los errores del local resulta pretencioso, porque el Arsenal también los tuvo, pero fue el que mejor los aprovechó, incluyendo los arbitrales, que fueron muchos.
Es una lástima que en un partido tan bueno haya habido un arbitraje tan malo (así como la narración y lo comentarios que tuve que soportar durante el partido que lo vi en una cadena internacional, pero eso es un enano de otro cuento). El arbitraje fue realmente malísimo. Tanto como los de la CONCACAF donde generalmente favorecen a los equipos (y selección) de la misma nacionalidad del ahora perjudicado. Bueno, tal vez no tan malo.
Se viene el partido de vuelta. Nada está definido, aunque la ventaja es para los argentinos, que con sus tres goles de visita tienen una ventaja extra además de la localía. El América necesita ganar por dos goles o por uno metiendo más de tres. Se ve dificil, pero no imposible. Apesar que las Águilas necesitan goles, creo que la clave pasa por la defensa. Porque el América necesita hacer goles, pero además que no se los hagan. Y con esta defensa… Algunos pensaran que hacer un cambio en el sistema a estas alturas es muy arriesgado, y lo és, pero no hacerlo resultaría suicida. Por ahí un volante mixto que ayude a Villa en la recupreración y a Insúa en la creación ayudaría a mantener el equilibrio entre defensa y ataque.
Para finalizar, quiero pedir una disculpa a los aficionados argentinos, ya que mis cometarios están centrados en el juego del Ámerica, pero lamentablemente conozco poco el estilo del Ársenal y sería una falta de respeto hablar sobre ello.
Wotz.
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